Bueno, ya quedan horas para salir de casa con la intención de no volver a ella hasta dentro de cinco meses. Se agolpan las emociones y los nervios afloran como cuando tenías un exámen importante a la mañana siguiente. Mañana comienza el periplo...el tour asiático como ha dicho un compañero.
No es éste buen momento para escribir. Sólo lo es para sentir.
Que los cielos nos sean favorables.
Lo que pretende ser un diario de bitácora, una visión de un conflicto lejano, de la guerra en Afganistán, vista con los ojos de un soldado español.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
viernes, 5 de noviembre de 2010
Ojalá
El fin de mi última entrada me ha traído el deseo de hacer esta nueva publicación...queriendo compartir la que es una de las más hermosas canciones que jamás se hayan escrito. Y sobre todo, una de las más hermosas canciones de amor.
Os pongo el enlace de un video en youtube en el que podeis escucharla y sentir cómo la canta una multitud enardecida
http://www.youtube.com/watch?v=u80ocuvZxmY
... Y para que os deleiteis también con la letra....
Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.
Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.
Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.
Se me olvidó decir que, por supuesto, todo esto es sólo mi particular visión. O sea, que puede que esta canción no os diga nada, ni os conmueva, ni os llene de gozo...pero este es mi cuaderno de bitácora y así debe ser.
En cualquier caso, espero que la ameis como yo la amo.
Os pongo el enlace de un video en youtube en el que podeis escucharla y sentir cómo la canta una multitud enardecida
http://www.youtube.com/watch?v=u80ocuvZxmY
... Y para que os deleiteis también con la letra....
Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.
Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.
Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.
Se me olvidó decir que, por supuesto, todo esto es sólo mi particular visión. O sea, que puede que esta canción no os diga nada, ni os conmueva, ni os llene de gozo...pero este es mi cuaderno de bitácora y así debe ser.
En cualquier caso, espero que la ameis como yo la amo.
6...
Ya va quedando menos. En seis días estaremos en el aire rumbo a esa tierra hostil que ya me fascina sin haberla pisado. En seis días surcaré los cielos y cruzaré medio mundo para encontrarme con el pueblo más aguerrido de la tierra...son muchas sensaciones las que se agolpan, muchos recuerdos que comienzo a echar en el baúl con el que carga uno a cuestas cuando se expatria. Las despedidas se van sucediendo con el agridulce sabor de la amistad el alcohol y el futuro incierto que hace que la despedida tenga un valor añadido del que nadie habla.
Los hijos ya van asimilando que pronto marcharás...yo les hablo ya del momento del retorno...les digo que me marcho cuando llega el frío y volveré cuando vuelva el calor, cuando la primavera comience a inflamar de nuevo el aire de mi tierra...Que mantendremos el contacto. Que siempre estaré con ellos. A veces pienso que debería tener una charla en serio, en profundidad con ellos antes de partir, pero no sé si seré capaz.
También voy despidiéndome del mar. De esa patria del hombre que sólo a los que nos late el corazón con el pulso de las olas podemos entender. Sólo nosotros sabemos cuánto duele marchar lejos de sus costas...es la forma total de expatriarse. Sólo nosotros sabemos cuánta intranquilidad, cuánto desasosiego genera el no saberlo cerca, el no presentirlo, oirlo, olerlo. Es ese otro reto importante para mí. Jamás en mi vida he pasado tanto tiempo lejos de la costa.
Son muchos temores los que se agolpan pues, pero esos temores también son retos. Ya veremos en qué queda todo...pero partiré con la esperanza de que esta aventura, además de cumplir mis anhelos íntimos de servicio, de milicia, de filantropía, me haga crecer como persona. Creo que si estás dispuesto a mirar a la muerte a los ojos, esperándola en cualquier camino escondida en un IED esperando tu paso, en cualquier emboscada, valorarás más la vida y la amarás más. Si estás dispuesto a arrancarte de los tuyos, voluntariamente, por unos ideales superiores valorarás más su presencia nuevamente, con el recuerdo del dolor de la ausencia...
Insha'Allah.
Los hijos ya van asimilando que pronto marcharás...yo les hablo ya del momento del retorno...les digo que me marcho cuando llega el frío y volveré cuando vuelva el calor, cuando la primavera comience a inflamar de nuevo el aire de mi tierra...Que mantendremos el contacto. Que siempre estaré con ellos. A veces pienso que debería tener una charla en serio, en profundidad con ellos antes de partir, pero no sé si seré capaz.
También voy despidiéndome del mar. De esa patria del hombre que sólo a los que nos late el corazón con el pulso de las olas podemos entender. Sólo nosotros sabemos cuánto duele marchar lejos de sus costas...es la forma total de expatriarse. Sólo nosotros sabemos cuánta intranquilidad, cuánto desasosiego genera el no saberlo cerca, el no presentirlo, oirlo, olerlo. Es ese otro reto importante para mí. Jamás en mi vida he pasado tanto tiempo lejos de la costa.
Son muchos temores los que se agolpan pues, pero esos temores también son retos. Ya veremos en qué queda todo...pero partiré con la esperanza de que esta aventura, además de cumplir mis anhelos íntimos de servicio, de milicia, de filantropía, me haga crecer como persona. Creo que si estás dispuesto a mirar a la muerte a los ojos, esperándola en cualquier camino escondida en un IED esperando tu paso, en cualquier emboscada, valorarás más la vida y la amarás más. Si estás dispuesto a arrancarte de los tuyos, voluntariamente, por unos ideales superiores valorarás más su presencia nuevamente, con el recuerdo del dolor de la ausencia...
Insha'Allah.
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